Carlos Orlando Pardo Rodríguez

Indira Orfa Tatiana Rojas Oviedo

Cada vez que pienso en uno de los grandes ejemplos de amor por su tierra tolimense, no puedo dejar de mencionar a Carlos Orlando Pardo Rodríguez, quien, además, llega a mi memoria al lado de su amada Jackie, de sus hijos María José, Paula, Adriana y Carlos Orlando Pardo Jr. Pero igualmente lo veo al lado de su amorosa e inteligente madre, la bella señora Inesita, de quien estoy segura, heredó y potenció el gusto por las palabras y las letras, que lo han llevado a hacer soñar y disfrutar a quien toma una de sus obras para deleite en el hogar o en la academia, en todos los niveles educativos llegando a convertirse en objeto de estudio, donde es invitado para hablar de sus novelas y argumentar con fines propios de quienes avanzan en sus tesis doctorales, gracias al interés por la obra del escritor tolimense también a nivel internacional, tal como lo ha hecho el norteamericano Reimond Williams.
PUBLICIDAD

Carlos Orlando Pardo Rodríguez es amigo de sus amigos, de generosa sonrisa y de palabra incomparable, las tertulias a su lado se hacen cortas por cuenta de los innumerables relatos que inspiran el deseo de que pronto termine ese libro del cual ampliamente da cuenta, antes de las últimas puntadas.

El ser humano se mide también por la unidad con su familia y de ello es ejemplo Carlos Orlando, los encuentros develan el amor y el interés por el otro, por su bienestar y su progreso.

Pero también dentro de los haberes de los sujetos, están los amigos y podemos dar fe, de los amigos de ayer, de hoy y de siempre, de los adelantados como él los sabe llamar porque se fueron llenos de su amistad como el inolvidable Rodrigo Silva, Héctor Sánchez, entre otros muchos que hicieron parte de primeros lugares en su vida.

Hemos contado con el placer de sentir su presencia a través de la literatura en esta época de crisis humanitaria mundial, cuando nos identificamos con las páginas de su último libro por ahora, titulado: Los Tiempos del Encierro, que pasará a la historia y que tendría que  hacer parte de una cápsula del tiempo que necesariamente se constituiría en arqueología histórica para los que quieran saber qué pasó con los vinculados a esta situación atípica y jamás imaginada, en las dos primeras décadas del siglo XXI, que promete continuar zozobrando las familias, los amigos, los colegas y el planeta.

Carlos Orlando ha pintado la raya de la historia del Tolima, de la magia de la palabra, es un referente dentro de los escritores, son incontables los reconocimientos recibidos a lo largo de su vida y el último de ellos, llevado a cabo la semana inmediatamente anterior, cuando en la bella Cartagena, ha sido reconocido con el Pergamino Pluma de Oro de la literatura colombiana, otorgado por el Parlamento Internacional de Escritores, que nos emociona porque se exalta a uno de los nuestros. Y cómo no, si además la difusión de la literatura se ha hecho también a través de las más de mil quinientas obras publicadas a través de Pijao Editores, creada hace ya 48 años, con su hermano Jorge Eliécer, otro escritor orgullo tolimense no solo en la región, también ante Colombia y ante el mundo.

¡Gracias Carlos Orlando Pardo Rodríguez!

 

INDIRA ORFA TATIANA ROJAS OVIEDO

Comentarios