Como enemigos están viviendo invasores y propietarios de las viviendas en Nueva Castilla. Los dueños de los predios insisten en que los tienen amenazados y que no los dejan vivir en paz.
Con cerca de 500 habitantes, Chicó se destaca por su espíritu de superación. Quienes han visto su evolución aseguran que de no ser por su empeño este no sería el tranquilo sector que es hoy.
Inquietud creó ayer que los trabajos fueran al parecer suspendidos, surgiendo rumores sobre que al consorcio Megaparques se le acabó la plata para terminar el proyecto.
La Alcaldía anunció el pasado miércoles que prorrogaría la restricción del parrillero hombre dando a pensar a la ciudadanía que la norma volvía a regir desde ese día, pero la realidad era otra.
La historia no termina en Nueva Castilla. Pese a que a finales de septiembre finalizarían los desalojos por orden judicial, propietarios e invasores denunciaron que las viviendas están siendo arrendadas a terceros. Igualmente, aseguraron que las condiciones de las mismas serían las razones por las cuales han decidido no habitarlas.
Afectados indicaron que las autoridades no atienden los llamados cuando se registra alguna eventualidad. Según manifestó la comunidad, a la Policía le da miedo patrullar en horas de la noche.
La Alcaldía, hasta el cierre de esta edición, no había emitido un nuevo decreto que reviviera la prohibición, que viene imponiendo de manera temporal, pese a las quejas de los conductores.
Mañana, vendrá un corte programado por el Ibal para el lavado de tanques de Picaleña y Piedrapintada y un amplio sector de la ciudad se quedará sin servicio por más de 12 horas.