"Me terminaron el contrato por denunciar irregularidades", obrero del Túnel de la Línea

ARCHIVO - EL NUEVO DÍA
El extrabajador mencionó que el consorcio pretende terminar el contrato a quienes han expuesto ante diferentes medios de comunicación sus quejas por los riesgos laborales e inseguridad industrial a que los han tenido sometidos.

William Galindo, auxiliar de almacén del Túnel de la Línea, fue despedido luego de que revelara a la luz pública algunas falencias de inseguridad industrial que existen en la mega obra. El hoy desempleado manifestó que esto es una "retaliación", por parte del consorcio Carlos Collins S.A.

Para él, la terminación de su contrato se hizo de forma injustificada, pues tras un año de trabajo no había recibido queja alguna por su desempeño, prueba de ello fue que el pasado dos de agosto el mismo le fue renovado.

La molestia por parte de los directivos del consorcio constructor radicó, al parecer, en las declaraciones que entregó Galindo a algunos medios de comunicación el día en que falleció Jairo Fernando Forero Rojas, tras quedar tapado por un derrumbe en la galería número 12 del túnel principal.

"El día que murió Jairo, muchos de mis compañeros estaban aglomerados en el hospital Santa Lucía. Ellos estaban asustados porque la encargada de la ARP los amenazó y les dijo que el doctor Collins les había mandado a decir que no podían hablar. Yo tomé la vocería y entregué declaraciones a medios donde expresé los problemas que teníamos por la seguridad industrial", sostuvo el exempleado.

Galindo también hizo énfasis en que a los pocos días de dicho suceso inició una especie de persecución en su contra, pues los encargados de Recursos Humanos le solicitaron un informe con los nombres de quienes ventilaron aspectos que sólo deberían saberse al interior de la obra.

"Algunos compañeros me comentaron que el día que vino el Ministro de Transporte los del consorcio le entregaron dotaciones nuevas y suspendieron obra, para que no se notaran los altos niveles de contaminación. Esas y otras quejas se dejaron al descubierto cuando falleció el segundo obrero. Los de Carlos Collins S.A. se molestaron y me pidieron informes quienes habían hechos los comentarios. Yo me negué; por eso, ellos empezaron un persecución en contra mía", refirió.

Uno de los maquinistas que aún laboran allí insistió en que las condiciones de seguridad industrial no han sido corregidas aún a pesar de los dos accidentes que hasta el momento se han registrado, donde perecieron dos personas y seis más resultaron heridas.

"La seguridad industrial de la obra es deficiente: lo digo porque la ventilación es insuficiente; los equipos de protección que nos dan no son de la mejor calidad, pues los filtros no los cambian cada tres meses cuando a los ocho días ya están dañados. Los demás elementos como botas o uniformes los reutilizan. Cuando hacen detonaciones, no sacan el personal, ni avisan", señaló el hombre, quien pidió reserva de su nombre.

Pa' fuera

William Galindo dijo no entender por qué le cancelaron el contrato, después de haberle sido renovado. Supuestamente de Bogotá enviaron un comunicado exigiendo que lo retiraran de su puesto por bajo rendimiento, pero el extrabajador mencionó que coincidencialmente la carta de despido se la pasaron a los pocos días de haber entregado declaraciones a los medios.

"Ellos me sacaron porque yo denuncié las cosas y reclamé lo justo. El consorcio me sacó de forma injustificada, pues si yo hubiese sido mal trabajador no me hubieran renovado el contrato. Además, me sacaron ocho días después de la muerte de mis compañeros. Y eso es mucha coincidencia", concluyó.

El abogado Camilo Delgado explicó que cuando una empresa termina injustificadamente un contrato, puede incurrir en dos sanciones: la primera, una indemnización por despido injusto, donde le tendrían que pagar al trabajador todo lo dejado de percibir; así mismo, tendrían que reintegrarlo a sus labores.

"Si no existe realmente una causal justa y que quede establecida en el contrato para haberlo terminado unilateralmente, se puede dar a lugar a un proceso por vía judicial. Sin embargo, se tendría que analizar muy bien dos aspectos: uno, el tipo de contrato que él tenía; dos, quién era su empleador.

"Si en este caso el obrero tenía un contrato de prestación de servicios, el consorcio podría alegrar que no existe una vinculación laboral, y como tal el trabajador no tendía derecho a reclamar ante la jurisdicción laboral, indemnización o reintegro", expuso.

Sin respuesta

EL NUEVO DÍA intentó dialogar con los representantes del consorcio Carlos Collins S.A; para ello consultó la opinión del ingeniero Leonidas Castro, quien está a cargo del área de salud ocupacional. "En este caso no puedo responder nada, porque no tenía conocimiento del caso, y en el tema de despidos debe aclarar las cosas la oficina de Recursos Humanos".

Esta redacción se comunicó con dicha dependencia, pero una vez más no se obtuvo respuesta alguna.

Credito
ANA LUCÍA RIVERA Q.

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