El desangre del Ibal por cuenta de las demandas laborales ha sido un tema recurrente durante las últimas administraciones locales, pero el hecho podría tomar hoy otro tinte.
EL NUEVO DÍA conoció que hay gran inquietud en el Gobierno local por la posibilidad de que la dimensión de las pérdidas supere cualquier estimado.
Además, porque los hechos apuntarían a la existencia de un carrusel de conciliaciones laborales.
Está por aclararse si personal al interior del Ibal estaría interviniendo en las conciliaciones de otros a quienes les recomendaron demandar al momento de su salida de la empresa.
Si bien es usual llegar a un acuerdo con los trabajadores para evitar entrar en un litigio, es una incógnita si las sumas pagadas, en realidad fueron menores a las que habría tenido que cancelar el Ibal, si hubiera llevado los procesos a otras instancias.
Caso al Gobierno nacional
El gerente del Ibal, Eduardo Bejarano, Al preguntársele al respecto, dijo que hoy en la mañana, viajará a Bogotá a reunirse con el Viceministro de Trabajo.
Le pedirá que envíe una comisión de expertos para que analice “todas las conciliaciones que se dieron y las demandas en curso”.
Bejarano aceptó que la empresa, aunque tiene problemas, es rentable, pero advirtió que el tema de las demandas y conciliaciones “puede poner en riesgo el futuro financiero del Ibal”.
Con teléfonos del Ibal, votando en “Yo me llamo”
Esta semana inició también conociéndose que personal de planta del Ibal utilizó sus teléfonos oficiales para votar a través de mensajes de texto en la final del concurso de imitadores de la cadena Caracol Televisión “Yo me llamo”.
El Gerente del Ibal expresó que para él no se trata del costo de hacerlo, pues de una línea se gastaron 20 mil pesos.
“No es el valor en sí, es la indelicadeza de los funcionarios que utilizan los recursos de la empresa para eso, pero se los vamos a cobrar de su bolsillo. Puede tener una connotación disciplinaria; si efectivamente identificamos que un sólo peso del Ibal se utilizó en pago para esos mensajes de texto, inmediatamente iniciaremos las acciones necesarias”, afirmó.
EN SÍNTESIS
La nueva cabeza del Ibal, Eduardo Bejarano, descartó que exista la intención de privatizar la empresa, por parte de la administración del alcalde Luis H. Rodríguez.
“Esa palabra queda vetada totalmente en el diccionario del Ibal, mientras sea gerente. Va a darse una reorganización de la empresa, porque tiene que ser más eficiente y productiva, rentable, por el bien de Ibagué”, afirmó. Negó además que venga una oleada de despidos.
De otro lado, indicó que en el momento están revisando la cartera que tiene el Ibal y comparándola con procesos de recuperación en otras ciudades, que tiene mejores índices en el tema.
El plan maestro
En 2011, quedó al descubierto que el Ibal no cuenta con un plan maestro de acueducto y alcantarillado, reduciendo su contratación y operatividad a la atención de daños y contratación de personal.
Para Bejarano, “sí existe un plan maestro, pero no funciona” y hay que replantearlo, reformularlo acorde con las nuevas condiciones de la ciudad. “Ibagué crece pero las redes se quedan cortas. También existe un catastro de redes, que está desactualizado”, finalizó.
Contratos de prestación
Desde 2011, se conoció que el mayor porcentaje de demandas contra la firma de aguas, más de 100, provienen de personal que contrata la empresa a través de prestación de servicios, licitando con un tercero, que tiene como uno de sus socios a una cooperativa de trabajo asociado.
Son cerca de 300 los operarios que se vinculan bajo esta modalidad. El último contrato, por cinco mil millones de pesos para este fin, fue adjudicado en 2010, bajo una lluvia de cuestionamientos, a un único proponente habilitado.
Se trataba de una unión temporal en que figuraban las firmas del cuestionado empresario Germán Charry, llamadas Coin y PyG.
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