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La variante Ibagué – Cajamarca se ha ganado la fama nacional por tener el puente de La Vida, un sitio que ha sido noticia por los constantes casos de suicidio. A este tema se le ha puesto la lupa, con la intención de llamar la atención de las autoridades y que se concreten acciones que frenen el flagelo del suicidio.
Sin embargo, por lo pronto no hay soluciones físicas que detengan a aquellos que acuden para caer al vacío, aparte de la misma ciudadanía que desde hace años se dio a la tarea de intervenir para salvar las vidas que sean posibles.
Ese es el caso de don Víctor Guerrero, un vendedor de avenas oriundo de pasto que llegó a la capital musical en el año 2000. Desde entonces, ha permanecido trabajando en su caseta a un lado del puente, siempre alerta ante la aparición de cualquiera que desee terminar con su existencia.
Cómo los identifican
“Comenzamos a analizar la actitud y luego se les hacen las preguntas: para dónde van, qué están haciendo en el sector que no es para andar solo”, explicó don Víctor sobre aquellos que arriban al lado del puente.
Luego, esperan a escuchar la respuesta, que siempre varía. “Entonces de acuerdo a la respuesta que ellos den, que si están esperando un viajero, que esperando una flota que a esa hora ya no hay, pasadas las 10, aprovecho a hablar con ellos”.
Es en ese momento en el que manifiesta, las personas comienzan a delatarse por la manera de actuar. “Comienzan a tener mucho movimiento del celular, como a llamar, a fumar, a moverse mucho en el sector, entonces así los identificamos y los abordamos”.
Así mismo, hay quienes llegan directo a la mitad del puente. En ese caso, el análisis es diferente. “Hacemos un conteo entre 5 a 7 minutos de acuerdo a la temperatura del sol. Si está muy radiante pues uno identifica porque ya es demasiado que la persona pase más de 10 minutos ahí”.
Hablarles con calma
Una vez confirman las sospechas, los ciudadanos del sector entre ellos don Víctor, hacen todo lo posible por evitar las tragedias iniciando una charla que ayude a las personas a poner sus pensamientos en otro lado, a relajarse y confiar.
“Les pido que por favor me cuenten algo, por qué llegaron ahí, me siento, me arrodillo, si terminamos llorando con ellos pues lloramos con ellos, tratamos de bajarle un poco la intensidad al momento y ya quienes trabajan por aquí de noche y de día, ya saben a quién acudir, a quien llamar para que se preste una ayuda profesional pero primero damos los primeros auxilios”, añadió don Víctor, quien reveló la principal causa por la que personas llegan a suicidarse en la Variante.
Así mismo, señaló que son acciones que realizan movidos por el amor a la vida, y les han hecho darse cuenta que en muchas ocasiones, solamente es necesario un hombro sobre el que llorar.
“La policía trajo un letrero una vez que dice ‘el suicidio es una decisión permanente, para un problema temporal’. También tengo una llave en el negocio que dice ‘nadie fabrica un candado sin llave, del mismo modo Dios no permite los problemas sin soluciones’. Ese letrero durante siete años ha logrado salvar la vida de muchas personas”, advirtió.
Llamar por apoyo
Por lo general se contactan con los hospitales para que se les preste ayuda psicológica. También a la policía y familiares. “Mientras les hablamos llamamos a las autoridades para que se les de la ayuda profesional”.
Don Víctor espera seguir contribuyendo a la causa, al igual que decenas de personas que sin esperar nada a cambio, tratan de salvar una vida.
“Y hemos logrado con esta táctica evacuar a un gran número de personas de ahí, los que trabajan con nosotros, mis hijos, mi esposa. No llevo el número exacto, pero es bastante la bendición que se ha tenido por hacer esta labor”, finalizó quien ahora es conocido como el ‘ángel’ de la variante.
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