No les fue muy bien a los tenderos

Las tiendas han sido negocios tradicionales en los barrios populares de Colombia. Allí se puede adquirir una gran variedad de productos de la canasta familiar, a precios cómodos y en pequeñas cantidades, lo cual favorece a millones de hogares que solo disponen del dinero del “diario”.

Con el correr de los años surgió la competencia para los tenderos. Primero fueron los supermercados y los hipermercados y, más recientemente, los negocios “hard discount”, como D-1, Ara e Ísimo, que son un verdadero desafío para los tenderos y las grandes superficies.

De manera que los dueños de tiendas no están pasando por un buen momento económico. Así lo muestran los resultados de la encuesta que realiza periódicamente Fenalco, a través del programa Fenaltiendas. Para el 70% de los tenderos, su competencia son otras tiendas de barrio, pero también los afectan otros negocios como autoservicios, vendedores ambulantes, minimercados, grandes superficies y otros innovadores sistemas de ventas.

La encuesta también revela que la mayor parte de estos negocios (96%) se halla en los estratos 1, 2 y 3; el 64,7% pertenece a mujeres; mientras que el 60% afirmó que no realiza aportes a la seguridad social, ni para ellos ni para sus empleados, y solo el 17% cotiza para su pensión y la de sus trabajadores.

Ahora, los tenderos sienten el impacto negativo en sus ventas por cuenta del impuesto saludable para los alimentos ultraprocesados y las bebidas azucaradas; el 82% de los encuestados reportó una caída en las ventas durante el segundo semestre de 2024. Pero esta no es la única dificultad por la que atraviesan: los altos costos de los servicios públicos y el arriendo también han afectado sus ganancias.

Las tiendas son un sector importante de la economía popular. De acuerdo con Fenalco, en el país hay más de 450.000 tiendas que son el medio de subsistencia para más de un millón de familias. Habrá que diseñar estrategias para que las ventas no dependan exclusivamente de los alimentos “chatarra”, con el fin de evitar su desaparición.

También, los consumidores colombianos debemos apoyar estos pequeños negocios que brindan una atención amable y personalizada. Además, incluyen un servicio con el que no cuentan sus grandes competidores: el sistema de “fiado” para sus clientes de confianza.  

El Nuevo Día

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